domingo, 31 de mayo de 2015

Diario de Viaje: Palacio, Iglesia y Mate tal vez no conviven tan bien

Otro día soleado nos despertó en París, hoy nuestro destino principal es Versalles. Es así que luego del desayuno y con sandwiches de baguettes en la mochila salimos directo con el Rer hacia este espectacular lugar.
Lleguen con paciencia porque para entrar hay que pasar una larga fila donde te revisan las pertenencias, así que vayan con tiempo.
Los recorridos pueden ser por el interior o por los jardines. en nuestro caso elegimos el primero, y lo recorrimos de mano de un audio guía.
La entrada cuesta 15 euros y el recorrido lleva medio día si solo recorremos una parte.
Ese fue nuestro caso, comenzamos a recorrer los muchos salones que lo componen. Se atraviesan salan de cuadros, de maquetas y hasta con vídeos. Lo mas impactante es el gran portón que tiene que es una reconstrucción del original.
Las mas llamativas de las salas para mi fueron la cámara de la Reina y por supuesto la galería de los Espejos.
Lo malo de la visita que casi toda un ala estaba cerrada por evento y nos perdimos una buena parte del recorrido. Fundamental hacerlo con audioguia para no perderse nada ya que la historia es mucha y los detalles son parte del pasado fundamental de la historia del lugar y de Francia.
Después de caminar y sacar algunas fotos se nos hizo casi el mediodía, porque decidimos parar a comer en el patio del palacio. Como buenos argentinos sacamos el mate y sandwich mientras nos aprovechábamos del free wifi. Claro esta que en Francia no es algo habitual el mate por lo que una señora que estaba sentada al lado nuestro nos miro escandalizada y se cambio a un banco mas lejos.
Terminado el párate de almuerzo salimos hacia el RER rumbo al barrio mas conocido de Paris: Montmartre.
Nos bajamos y comenzamos a caminar por la zona con destino al Sagrado Corazón. Para poder llegar hasta ahí y no seguir desgastando nuestro estado físico, que ya entraba en deplorable, tomamos el teleférico que rápidamente nos ahorro una buena caminata. Una vez arriba vemos una espectacular postal de París, pero algo nos llamaba la atención , se veía como una bruma rara pero no sabíamos que era. Con un sol brillante el lugar estaba atestado de gente por todos lados, lo cual hacia que casi imposible moverse ahí arriba, sumado a un muchacho que hacia piruetas colgado de una lampara con una pelota. haciendo espacio a fuera de permisos y algún empujón logramos entrar a la Iglesia. La entrada es gratis y hay que ser muy respetuoso de las reglas ya que hay mucho control de parte del personal que no dudara en gritarte si infringís alguna regla. El edificio no tiene nada demasiado novedoso que no hayamos visto antes, ya a esta altura las iglesias empezaban a sentirse una figurita repetida.Pero definitivamente la vista la panorámica y el ambiente del barrio lo hace un paso obligado en nuestra visita a París.
Finalizando nuestro recorrido, bajamos nuevamente y después algunas compras típicas de turista fuimos hacia la puerta del mítico Mouling Rouge, lo mejor fue que justo en frente hay una toma de aire que te hace volar los pelos permitiendo sacarte unas grandiosas fotos.
Luego de una ultima compra con Crepe con queso nos fuimos al hotel. Nos esperaba un grandioso nuevo día en París, pero esta vez un día con orejas de ratón.






No hay comentarios:

Publicar un comentario